Nuevo paradigma educativo, capítulo 2: La familia | Carlos Ureña
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la familia

Nuevo paradigma educativo, capítulo 2: La familia

Continuando con lo que os comentaba en el anterior post Nuevo paradigma educativo, capítulo 1, ahora me centraré en el paradigma de la familia, que, aunque sería el segundo pilar, perfectamente podríamos ponerlo en primera posición por importancia dentro de la educación.

¿Cómo debemos entender la familia para la educación de nuestros hijos?

Tengamos en cuenta que la familia es el lugar donde nacemos y crecemos, encontramos seguridad, protección y es la encargada de desarrollar que los niños se desarrollen como miembros de un grupo, con un sentido de pertenencia que perdura para siempre.

En ese contexto, debemos comprender que la sociedad actual no es el mejor sitio para la familia. Se han producido cambios estructurales que han repercutido en la institución, por ejemplo, la falta de tiempo, el estrés, la presión social, el dinero, presiones, internet, etc., que pondrán a la familia en una posición complicada. Ahí es donde debemos sacar la mejor versión de nosotros mismos como padres y cabeza de familia para dirigir de manera exitosa la educación de los más pequeños de la casa.

La entidad de la familia para el niño y la importancia de los valores

Sin entrar como entendemos familia hoy en día, y reconociendo la diversidad que en nuestros días pueda existir, la familia tiene que ser el comodín que todo alumno tiene que tener para superar momentos de dificultad. Hablamos de momentos donde el niño necesita seguridad y amor para superar aquellos obstáculos que todas las personas debemos vivir a lo largo de nuestras vidas.

Por un lado, la familia debe trasmitir unos valores, y esos valores harán que nuestros hijos actúen de una determinada manera.

A veces se nos olvida que la educación nace dentro de casa, y no podemos delegar en nadie para hacer tal tarea. Si la delegamos en la cuidadora, monitora, colegio, etc., no nos puede pillar de sorpresa las consecuencias que esto pueda ocasionar en el futuro.

Los valores que construyamos en la infancia serán fundamentales a lo largo de la vida. Una persona sin valores está perdida, y los padres dentro del seno familiar deben trabajar estos valores acordes a sus pensamientos.

Los padres en la construcción de valores de sus hijos

Es habitual tratar con padres que dicen unas cosas, pero hacen otras. De ahí la importancia de predicar con el ejemplo en la familia.

Los valores irán asociados a nuestra conducta del día a día. Por ello no podemos dimitir de nuestra responsabilidad como padres ante nuestros hijos, al igual que tampoco podemos ignorar el hecho de actuar de manera congruente ante lo que decimos o afirmamos delante de ellos.

Es difícil de entender a unos padres pregonando unos valores y después haciendo exactamente lo contrario.

Congruencia es una palabra que suelo usar en mi despacho pedagógico para hacer entender a los padres la importancia de que nuestros hijos nos vean como personas fiables. Si lo conseguimos tendremos mucho camino recorrido para la futura relación con nuestros hijos.

La responsabilidad de los adultos de la familia

Por otra parte, insisto en la importancia de nuestra responsabilidad, como padres tenemos la responsabilidad de trasmitir a futuras generaciones los valores y pautas de conducta que tendrán nuestros hijos cuando salgan de casa (y dentro también).

¿Y cómo podemos trasmitir esos valores?

Como hemos señalado anteriormente, pasando a la acción, al hacer más que al decir. Y si decimos, que sea consecuente con nuestras acciones.

Recuerda, la familia, y sus padres en concreto, serán sus primeros ejemplos de actuación, y eso tendrá una importancia capital en el futuro de nuestros hijos.

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