Mis queridos Maestros

CARTA AL BUEN PROFESOR DE UN COACH

Desde el despacho de pedagogía Carlos Ureña quiero dedicar unas palabras a una figura clave en nuestro sistema educativo, y que a veces no es lo suficientemente respetado y valorado, el líder del aula, el maestro o profesor.

Recuerdo cuando la figura del maestro en el aula era respetada, y lo que decía el maestro iba a misa, se le trataba de don o señorita y la autoridad se respiraba en cada rincón del aula.  Parecido respeto pasaba en otras profesiones, un buen ejemplo es medicina, recuerdo como mi médico de cabecera era Don Pedro, y si decía que me había roto el codo simplemente lo aceptaba, aunque fuese una semana después de haber ido a la primera consulta con el brazo hecho polvo.

Pero los tiempos cambian, afortunadamente, las personas cada vez tienen más acceso a la información y cada vez somos más exigentes con ciertos servicios que antes no se cuestionaban, y es ahí donde la figura del maestro se ha ido debilitando, en parte por no haber sabido reciclarse, y en parte porque no les hemos dado el sitio que deberían tener y se merecen.

Últimamente he estado en varias tertulias donde se habla de nuestros profesores de manera no amigable precisamente, y me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que se tenga esa imagen que un profesor no tiene vocación, o que tiene macro vacaciones, que están tumbados en una playa o tomando una cervecita en un chiringuito 3 meses, o que la culpa de todos los males educativos la tiene el maestro.    Y no es justo, conozco a múltiples profesores que los veranos los pasan trabajando, encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, o métodos más adecuados que les ayude a superar su estresante trabajo diario. O simplemente disfrutando de unas vacaciones tan necesarias en un trabajo tan estresante.

 

 

Hace falta mucho valor y mucha moral para ser maestro. Valor de afrontar la enseñanza de todos tus alumnos, sus problemas, sus familias, diferentes entornos y encima en un sistema que a veces no sabes si juega contigo o contra ti. Y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos a nuestros queridos hijos pero no la autoridad.

¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía?

Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.

Animo al Gobierno, que una vez por todas tome la educación en serio, y junto a los demás partidos políticos que hablen de menos problemas que no son todo lo importante que nos quieren hacer pensar, y se centren en crear un sistema educativo que potencie al SER y obtenga lo mejor de cada uno de nuestros educando, pero no lo olviden, tengan en cuenta, la figura del profesor necesita ser valorada y respetada, son la llave que nos abrirán las puertas del futuro.

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Carlos Ureña - Pedagogo - Conoceme

Sobre mí

Mi experiencia en el mundo educativo viene de largo, siendo estudiante de pedagogía en mis ratos libres era monitor de baloncesto. Posteriormente, al finalizar mis estudios estuve trabajando como Delegado Centro en Grupo Lincoln donde tuve la suerte de tomar contacto directo con los colegios. Esta experiencia me animó a fundar Educa Center, empresa especializada en servicios educativos y actividades extraescolares, donde a lo largo de los años hemos ido ofreciendo una formación de calidad extracurricular, dando especial importancia a la práctica deportiva y actividades lúdicas en el desarrollo de nuestros alumn@s. Pero la vida es caprichosa y debido a mi inquietud experiencial y gracias a mi socia de vida, Sara, tuve y tengo la oportunidad de vivir una apasionante experiencia en Londres, gracias a la cual he podido trabajar en Reed Education como profesor y conocer desde dentro el sistema británico.

Pero nada de estas vivencias pueden compararse con SER padre, mis hijos Carlos y Elena me permiten vivir en primera persona lo complicado que puede resultar educar a nuestros hijos, y cómo a veces necesitamos ayuda externa que nos aporte la tranquilidad suficiente para gestionar el día a día.

Animo a vivir la paternidad o maternidad como un constante reto de superación, los niños nos ponen a prueba todos los días y nos ayudan a crecer, a evolucionar y en definitiva a ser mejores; aprendo más de mis hijos que ellos de mí, estoy seguro.

Y ese fue el motor para convertirme en Coach y Experto Educativo, ahí es donde comienza un proceso duro, de muchas horas de estudio, de incertidumbres, de sacrificios familiares, de aplicar experiencias personales en procesos de asesoramiento educativo y a conjugar mi pasión por la educación con mi profesión.

La experiencia londinense me permitió salir de mi zona de confort y profundizar en el mundo de la Inteligencia Emocional, Gestión del Conflicto, PNL aplicada a la educación, Creencias limitantes.

Por último, me gustaría acabar esta introducción sobre mi mismo compartiendo este poema, espero que os guste.

 

«Los niños aprenden lo que viven»

 

Si los niños son educados entre reproches,
aprenden a condenar.
aprenden a ser agresivos.

Si viven con miedo,
aprenden a ser aprensivos.

Si son tratados con lástima,
aprenden a autocompadecerse.

Si son puestos en ridículo,
aprenden a ser tímidos.

Si viven en competencia,
no aprenden a compartir.

Si son regañados por sus errores,
aprenden a sentirse culpables.

Si viven carentes de estímulo,
aprenden a no confiar en sí mismos.

Si no conocen el reconocimiento,
no aprenden a valorar a los demás.

Si son educados sin aprobación,
aprenden a buscar relaciones tóxicas.

Si viven entre mentiras,
no aprenden el valor de la verdad.

Si son tratados sin amabilidad,
nunca aprenden a respetar a los otros.

Si los niños crecen en un entorno de seguridad,
aprenden a no temerle al futuro.

Y si viven sus años más tempranos rodeados de amor sincero,
aprenden que el mundo es un maravilloso lugar donde vivir.

Dorothy Law Nolte

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